Hola,
Esta semana estoy de vacaciones
en uno de los puntos habitualmente más calurosos del país.
Aunque creo que en el norte lo estáis pasando peor.
De vacaciones pero sigo ahí, para tí.
Como cada día.
Como buen autómono.
Ayer me contactó un cliente con un problema urgente.
Un problema que le hizo sudar tinta,
y no precisamente por el calor sofocante de estos días.
Un problema con el que sufro (y sudo) cada vez que me piden ayuda.
Es que se le había olvidado, no sólo la contraseña; si no el usuario de acceso
a la cuenta de Google Drive, donde guardaba los documentos más importantes
de la empresa.
Había reseteado todas las claves y configuración del navegador por error.
El trabajo de meses, años, perdido por que:
“Es que cuando accedo me entra directo”.
Es algo que tú también haces.
Eso de guardar las contraseñas en el navegador.
Es algo que veo cada santo día.
Es algo altamente inseguro;
un cibercriminal te roba las claves del naveagor en un minuto.
Después de una hora tirando de archivos de configuración de Chrome,
archivos de esos que nadie sabe para qué están ahí exáctamente,
encontré una pista que me llevó a acceder a otro servicio online donde
aparecía el usuario con el que suele entrar en Google.
Recuperamos el usuario y la contraseña y para adentro.
Esta vez se libró de perder todos los datos de la empresa;
con un poco de ayuda e imaginación,
gracias a que ese archivo en concreto, de miles de líneas y códigos,
arrojó una pista que nos fue útil.
Esta vez le costó una llamada y una factura.
Pero esto no siempre es así, y no es la primera vez que veo como una empresa
tiene que rehacer el trabajo, reorganizar tareas y perder pedidos de clientes.
Con la consecuente pérdida económica y
de confianza de sus clientes que eso supone
por no preocuparse de guadar las claves de manera correcta.
Esto se podría haber evitado de manera muy sencilla:
utilizando un gestor de contraseñas y mejor aún,
si hubiesen guardado los archivos en un servidor propio,
sin depender de una plataforma ajena como la de Google.
Este tipo de caso refleja la dependencia de empresas y usuarios
de plataformas como Google.
Son muy “cómodas” pero NO son privadas.
Tus archivos NO te pertenecen.
Todo lo que tienes dentro de Google, es leído, analizado
y vendido a terceros. Además de que si un día cierran,
sus servicios caen o lo que sea, estás vendido.
Todo por que tú aceptaste estos términos que nunca te leíste.
Te animo, en estos días de calor y antes de que
te enfrentes a esto, a que aprendas cómo usar estas
simples herramientas en media hora
siguiéndos estos dos vídeos que tengo en mi canal
de Youtube.
Cómo gestionar tus claves de manera simple:
Cómo tener tu propia nube en la empresa con Nextcloud:
Ya son más de 18300 personas que confían en mi criterio.
https://youtube.com/@ElurkInformatica
PD: Si prefieres una sesión 1 a 1, que te lo explique e instale paso a paso o
te interesa tener un servidor propio, contesta directamente a este email y lo vemos.
